martes, 5 de junio de 2012

Odebrecht: un boomerang en la Florida


Claudia Rodríguez León
 
Foto tomada de la Internet

Sumario: La demanda de una filial norteamericana perteneciente a una empresa brasilera ha puesto sobre brasas la extraterritorialidad de una ley anticubana aprobada por Washington y ahora convertida en boomerang en el estado de Florida.


El pleito de una filial de la empresa brasileña Odebrecht  _especializada en obras de ingeniería y conglomerado de construcción_ , radicada en Coral Gables, Florida, ha descubierto una de las fisuras boomerang al resultar sancionada por una de las leyes extraterritoriales que aprobara el gobierno norteamericano contra Cuba
La filial de Odebrecht, demandó a la Florida por aprobar una nueva ley en la cual se prohíbe la contratación de empresas que mantienen vínculos comerciales con Cuba.
En su acusación _presentada en la corte federal de Miami (donde fueron sentenciados injustamente Cinco Héroes cubanos por luchar contra el terrorismo, desde los grupos de la ultraderecha que apoya la Casa Blanca_, sostiene que esta ley es inaplicable e inconstitucional porque establece la política exterior, una facultad que según han dictaminado los tribunales, pertenece exclusivamente al gobierno federal.
Por supuesto, el pleito de Odebrecht no será ganado, mucho menos en la Florida: estado que garantiza la aspiración de cualquier candidato a la presidencia de Estados Unidos y donde es conocida la presión de los congresistas de origen cubano Ileana Ros Lethinen y Lincoln Díaz-Balart, entre otros reconocidos por su apoyo a las actividades criminales y el recrudecimiento del bloqueo contra la Mayor de las Antillas.
En su esencia la nueva la ley floridana es una reiteración de la guerra no declarada del gobierno norteamericano contra Cuba, de hecho prohibiría _a las agencias gubernamentales estatales y locales_ la adjudicación de contratos por valor de al menos un millón de dólares a Odebrecht Construction, Inc. (entre otras empresas) debido a que una filial de su matriz trabaja en el puerto cubano del Mariel, ubicado a una hora de distancia del centro de la capital cubana y caracterizado por sus condiciones geográficas para la entrada de grandes cargueros, la amplitud de áreas de almacenamiento y zonas francas que posibilitarán multiplicar el comercio de la Isla con las naciones del ALBA (en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe).
Ya mucho antes, el escándalo de esta ley, fue generado por el gobernador Rick Scott quien causó el revuelo cuando, el pasado mes de abril, firmó la ley extraterritorial floridana durante una ceremonia realizada en la Torre de la Libertad de Miami. No obstante, y después de la fanfarria anticubana, sugirió que tal “regulación  jurídica” es inconstitucional. De esta manera salomónica se retractaba al explicar que apoyaba la nueva regulación contra Cuba y su gobierno la defendería frente a una probable impugnación legal, como ocurrió en el caso de la demanda de Odebrecht Construction, Inc.
Por su parte, el senador René García, de Hialeah, uno de los dos republicanos de Miami-Dade, dijo que el tribunal debe respetar la ley porque “No se trata de política exterior. Yo lo veo como un asunto de derechos de los estados. Tenemos derecho a decidir con quién queremos hacer negocios”.
Sin embargo, en su demanda, la Odebrecht sostiene que las leyes federales “no autorizan a los estados a imponer sus propias sanciones contra Cuba”. Advierte que la compañía no tiene contacto directo con la COI Overseas Ltd., la empresa que trabaja en el puerto del Mariel y pertenece a Odebrecht S.A., con sede en Brasil. “Ni la filial cubana ni la empresa matriz operan en la Florida”, dice la demanda.
Por su parte, Odebrecht está buscando una medida cautelar para prohibir la aplicación inmediata de la ley, dijo el abogado de la compañía, Raoul Cantero, un ex magistrado de la Corte Suprema de la Florida que ahora es socio de la firma de abogados White & Case, de Miami. 

 
En la foto: La ampliación y dragado del puerto de Mariel pudiera convertirlo en una de las áreas portuarias más importantes de la región.



lunes, 4 de junio de 2012

Obama: the terminator


Claudia Rodríguez León

Foto tomada de la Internet

Sumario: Cada presidente de Estados Unidos, desde principios de la llamada guerra fría, ha dejado una estela de muertes en todo el mundo. La experiencia de Washington en la Segunda Guerra Mundial, posibilitó el crecimiento de una industria (Complejo Militar) que ingresa billones de dólares por la construcción de armas para la nueva ofensiva imperial.

El presidente Barack Obama concluirá su mandato como el estadista norteamericano que más ha influido en el desarrollo de las nuevas armas de destrucción masiva construidas por el Complejo Militar Industrial. Específicamente los nuevos equipamientos para los soldados que incluyen trajes y medios especiales de visión computarizada personal hasta los drones y robots que ya participan, activamente, en las guerras imperiales por el control de los recursos en el Oriente Medio.
Los drones Predator y Reaper, fabricados por General Atomics en California, están armados con misiles Hellfire, producidos por Lockheed Martin en Alabama. Esta última reconocida por el desarrollo de aviones de combate y robótica incorporada a misiles de mediano y largo alcance.
De esta manera y, como si estuviera en una sala de juegos ciberespaciales, el comandante jefe del ejército de Estados Unidos (el premio novel de la paz, Barack Obama. Insisto en decir novel) los ataques con aviones no tripulados se han multiplicado en los meses de abril y mayo, confirmando el entusiasmo creciente de Obama, por esta forma de reducir la presencia de soldados en las ofensivas y utilizarlos solo como fuerzas de ocupación.
Todo un negocio que garantiza reducir las críticas crecientes debido a las muertes de los invasores (como ocurrió durante la primera etapa de invasión a Iraq) y reduce los gastos en el pago de salario a los soldados y facilita un salto en el ingreso de los principales accionistas del Complejo Militar Industrial.
No obstante, las llamadas muertes colaterales _población civil asesinada por estos drones_ son justificadas como ataques a supuestos dirigentes y militantes de Al Qaeda: el ejército mercenario creado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos y en el cual fuera formado el propio Bin Laden, entre otros y grupos yihadistas asociados.
El uso de armas teledirigidas para eliminar individuos ha sido empleada por el estado de Israel todo el tiempo. Esta semana, Jo Becker y Scott Shane han publicado en The New York Times una extraordinaria información que detalla cómo el señor Obama autoriza, personalmente, una lista de quiénes serán los blancos de las acciones de los drones en Yemen, Somalia y Paquistán.
Un siniestro programa que se detalla, semanalmente, en las reuniones del equipo “antiterrorista” de la Casa Blanca en un departamento denominado: sala de crisis (Situation Room). En estas reuniones se le presenta al presidente la lista de los condenados a muerte (Kill List) que han sido localizados, y éste, tras estudiarla caso por caso, da o no su luz verde.
Aseguran que, en sus primeros tres años de mandato, el señor Obama habría aprobado p 268 ataques con drones, cinco veces más que en los ocho años de Bush, según informa Christopher Griffin en un reportaje publicado por Rolling Stone: The Rise of de Killer Drones: How America goes to War in Secret (El ascenso de los drones asesinos: cómo Estados Unidos hace la guerra en secreto).
En la guerra secreta de Obama, escribe Griffin, “supone la mayor ofensiva aérea no tripulada por seres humanos jamás realizada en la historia militar: nunca tan pocos habían matado a tantos por control remoto”. Aseguran que la mano derecha en esta materia de asesoría para asesinatos selectivos, del señor Obama, resulta John Brennan, un veterano de la CIA, a quien llaman el Zar de los Asesinos.
De esta forma “este programa descansa en la legitimidad personal del presidente”, informan Becker y Shame tras consultar a expertos de dentro y fuera del Gobierno norteamericano. O sea, las ejecuciones a distancia son legales porque el presidente así lo decide.
En 2011, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con su nuevo Comando Ciberespacial, entrenó a más guías de drones (los tipos que los dirigen desde una base, armados con un joystick y sentados frente a una pantalla de ordenador) a los cuales se les convierte en  pilotos de cazas y bombarderos a distancia.
Se dice que los drones fueron diseñados originalmente para el espionaje, la vigilancia y el reconocimiento; sin embargo, se conoce que fueron empleados masivamente por Estados Unidos para identificar y matar objetivos humanos después del 11-S (acotan que las guerras yugoslavas les habían servido de prueba). De ahí que los Predator y sus sucesores _junto a los aún más mortíferos Reaper_, fueron ganando protagonismo en las guerras de Afganistán e Irak y en las operaciones contra Al Qaeda en Yemen y Somalia. A partir de 2008 comenzaron a actuar también en Paquistán.
Los drones vienen a costar unos 13 millones de dólares por unidad y, según Becker y Shane, “se han convertido en un símbolo provocativo del poder de Estados Unidos”. El Pentágono cuenta con unos 19.000 para tareas de espionaje o de combate, pero la CIA también dispone de su propia flota. De hecho, es este servicio de espionaje, cada vez más convertido en una organización paramilitar, el que conduce la guerra no tan secreta de Obama.





Paradoja siniestra


Claudia Rodríguez León

Foto tomada de Cubadebate

Sumario: La capitulación de Alemania fascista no concluyó con el fin de la Segunda Guerra Mundial (junio de 1945) y el proceso de Nuremberg. De alguna forma los siniestros planes de construir armas para el exterminio masivo están presentes en la entrega de submarinos equipados con cabezas nucleares, precisamente, al pueblo que fue sometido al horror de los campos de concentración en Europa.

El suministro de submarinos de fabricación alemana _capaces de lanzar proyectiles con cabezas nucleares_ con destino al ejército de Israel se convierte en un nuevo capítulo para la guerra que se realiza en el Oriente Medio liderada por Estados Unidos y seguida por la coalición imperial que ahora integran, precisamente, las naciones que estuvieron (a conveniencia, por supuesto) del lado del pueblo soviético cuando en la llamada Gran Guerra Patria realizaró la ofensiva final que hizo claudicar al Tercer Reich.
Según el semanario Der Spiegel, Alemania mantiene la colaboración en el programa de construcción de armas atómicas con el estado sionista. De Spiegel asegura que los tres submarinos entregados (prevén incorporar, en 2017, otros tres) disponen de un nuevo sistema hidráulico que permite accionar esas cabezas nucleares. Claro está, Berlín ha defendido estas ventas como parte de un programa bilateral; a pesar de las repetidas denuncias internacionales. Fuentes consultadas por el semanario alemán, específicamente al ex secretario de Defensa Lothar Rhl, sostienen que el gobierno de Berlín “es consciente desde hace tiempo de ese uso (se refiere a las capacidades para armas atómicas en estos sumergibles ofensivos)”.
El semanario afirma una relación mucho más siniestra para equipar al estado de Israel, con la referencia que data desde 1961, fecha en la cual el Ministerio de Exteriores alemán estaba informado de los planes atómicos israelíes con fines bélicos. Incluso,  en 1977, el entonces canciller socialdemócrata Helmut Schmidt, abordó la cuestión del programa nuclear con el titular de Exteriores de Tel Aviv, Moshé Dayán.
Los submarinos son construidos en Kiel (norte de Alemania) y financiados en buena parte por Alemania como parte de su cooperación bilateral con el Estado israelí. Der Spiegel cita en su edición al ministro de Defensa, Ehud Barak, según el cual los alemanes “están orgullosos” de poder colaborar “en garantizar la existencia del Estado israelí”.
De esta forma Alemania se invierte el papel de víctimas y victimarios de una historia de exterminio masivo de seres humanos que pareció concluir cuando apagaron los hornos en los campos de concentración, después de la victoria del Ejército Soviético, con el apoyo de las naciones que integran la nueva coalición imperial, retoman la construcción de un nuevo Reich (Washington) y aceptan (conscientemente) la participación del estado que estuvo a punto de llevar al mundo al holocausto nuclear debido a la ofensiva del gobierno de Estados Unidos por el control de los recursos naturales del Oriente Medio con el apoyo de Israel.



domingo, 3 de junio de 2012

Washington: una propuesta que convierte a inmigrantes en exiliados politicos


Claudia Rodríguez León

Foto tomada de Cubadebate

Sumario: El anuncio de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos debate una nueva medida para restringir los viajes de cubanos residentes en territorio norteamericano a Cuba no resulta novedoso en el panorama bélico que mantiene bajo el camuflaje de bloqueo la Casa Blanca contra la Mayor de las Antillas.



La Cámara de Representantes de Estados Unidos debate una nueva medida para restringir los viajes de cubanos residentes en territorio a partir de una iniciativa presentada por el legislador floridano David Rivera. De esta manera se inicia un nuevo cabildeo con una propuesta que “enmienda” a la extraterritorial  Ley de Ajuste Cubano (creada desde 1966), con el propósito de aumentar las tensiones entre Cuba y Estados Unidos a partir del rechazo de Washington a mantener los acuerdos basados en procesos migratorios legales y crear las condiciones para estimular las salidas ilegales de la Mayor de las Antillas.
Se dice que la propuesta del señor Rivera pasó la primera ronda de discusiones en el subcomité de Política de Inmigración de la Cámara Baja y fue enviada al Comité de Asuntos Judiciales. De esta forma Rivera se modifica la Ley Pública 89-732, - The Cuban Adjustment Act (conocida como Ley de Ajuste Cubano), texto que facilita a los inmigrantes ilegales cubanos obtener la residencia en Estados Unidos. Solo en 2011, 280 mil cubanos residentes en Estados Unidos visitaron Cuba.  Una cifra que parecía podría aumentar de flexibilizarse las cuestiones que se han convertido en obstáculos para el cumplimiento de los acuerdos migratorios Cuba-Estados Unidos, por parte de Washington.
En este caso la enmienda (solicitada desde agosto de 2011), propone sancionar con la anulación de sus documentos migratorios a quienes viajen a Cuba sin obtener previamente la ciudadanía estadounidense. Se conoce que muchos cubanos, residentes en Norteamérica, aún no poseen la condición de ciudadanos de ese país, lo que facilitaría al gobierno impedir que puedan viajar a la Isla, en acuerdo a las restricciones impuestas por la Casa Blanca contra los ciudadanos estadounidenses que desean visitar a Cuba.
De esta manera, ningún inmigrante de la Mayor de las Antillas podría visitar a sus familiares en los primeros cinco años de residencia en Estados Unidos, lo que aumentaría las tensiones entre ambas naciones con relación a los propósitos de flexibilizar las reuniones familiares y colocaría, al propio gobierno de Estados Unidos, en un estrecho margen de comunicación para establecer relaciones normales con el gobierno de Cuba.
De esta forma los emigrantes, incluso los que salen por la vía legal, se convierten en exiliados políticos  y se contrapone a la orden ejecutiva firmada, a principios de 2011, por el presidente Barack Obama, para facilitar cuestiones relacionadas con los viajes y remesas a Cuba que habían sido impuestas, en 2003, por la administración del republicano George W. Bush.
En realidad ya el señor Barack está a punto de abandonar su puesto de Comandante en el barco (Casa Blanca) y, precisamente, ha sido premiado _a propósito en estos días_ con la visita del señor George W. Bush, quien colocó una fotografía en el hall donde se encuentran las imágenes de los presidentes de Estados Unidos. Una acción que pudiera traducirse de la siguiente manera: “lo has hecho bien, hijo, has realizado un buen trabajo (palmaditas en el hombro inclusive).”  Porque el señor Barack, insisto en todos mis artículos, al utilizar la palabra “cambio” solo hacía referencia a su condición de tránsito.
La medida presentada por el señor Rivera, es una acción preparatoria para el recrudecimiento del bloqueo impuesto contra Cuba por más de medio siglo y facilitará las proyecciones del nuevo candidato Mitt Rommey: un guerrista que ha definido la intención de alimentar las arcas de los que tienen bancadas en el Complejo Militar Industrial (por supuesto la familia Bush, en las cuestiones relacionadas con los energéticos hidrocarburantes) y obtiene el apoyo de la Florida en los congresistas Rivera, Mario Díaz-Balart, Albio Sires e Ileana Ros-Lethinen.
Toda esta fauna que no deja fuera de la tajada a los senadores: Marco Rubio y Robert Menéndez, todos de origen cubano, que insisten en patrocinar proyectos que recrudezcan los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero sin escatimar las acciones terroristas como las realizadas por la mafia cubano-americana en sabotajes a instalaciones turísticas en Cuba o la introducción deliberada de enfermedades para afectar a la población o en los sectores agrícolas, agropecuarios y agroindustriales por citar algunos ejemplos.


viernes, 1 de junio de 2012

Disculpas a destiempo


Claudia Rodríguez León

Fotos tomadas de la Internet


No cabe duda de que ya agoniza el fulgor que llevó al señor Barack Obama a la silla presidencial _en una fastuosa ceremonia más bien concebida como un reality show_ y que los círculos de poder comienzan a mover a la nueva superestrella: el señor Mitt Rommey. De hecho tal parece que solo se discutirán estas dos canditaturas: Obama (cesante o saliente) y Rommey (nuevo caballo de guerra) para continuar los propósitos del gobierno de Estados Unidos de controlar los recursos naturales y financieros de todo el mundo.
De hecho cada vez más se ridiculiza en sus propios medios de prensa la imagen del hombre afroamericano que se utilizó como pieza de cambio en un momento que Estados Unidos entraba en el período más crítico de su propia crisis y donde los valores nacionalistas fomentados  a partir de una prensa cerrada al mundo y capaz de estimular el sentido nación elegida para gobernar el planeta, comenzaban a palidecer entre los contribuyentes, al perder credibilidad la propaganda del gobierno, a crecer la desconfianza de los inmigrantes (blancos pobres, latinos, afroamericanos e inmigrantes), a mostrarse escéptica la opinión pública en relación con las guerras imperiales en Iraq y Afganistan.
Demasiadas muertes, irreparables consecuencias de los suicidios entre los jóvenes y soldados invasores… el surgimiento de un movimiento mucho más consecuente y políticamente preparado (salvando las distancias) que el de los años de oposición a la guerra contra Viet Nam. Me refiero al movimiento de indignados que se propagó de Wall Street a las principales ciudades del mundo capitalista, precisamente a las naciones que integran la coalición imperial junto a la Casa Blanca.
Recientemente el gobierno estadounidense se disculpó por un error del presidente Barack Obama, al utilizar la expresión: "campo de exterminio polaco" durante una ceremonia en la propia Casa Blanca. El hecho provocó una reacción de rechazo por parte de los polacos claro está. Washington se esforzó por hacer ver que "el presidente se equivocó al hablar, se refería a los campos de exterminio nazis en Polonia. Lamentamos este error". Así lo determina un comunicado, enviado a Efe, por una portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
Por supuesto, ¿Alguien se cuestiona cómo es posible que el premio “novel de la paz (me gusta escribirlo en baja y con falta de ortografía en nobel, no creo en ese título para ningún presidente norteamericano. Tampoco creo que ha sido dado con certeza en la mayoría de los casos, pero no es mi objetivo en este artículo) pueda equivocarse en un asunto histórico elemental?  La respuesta puede ser muy simple: el señor Barack sigue el guión escrito por sus asesores de la Casa Blanca, pensar, en el caso de un presidente de Estados Unidos no es su trabajo. La labor del mandatario en Estados Unidos consiste en obedecer, presentar la imagen que se requiere y nada más.
El “error”, en el guión escrito para el presidente, se produjo el martes (29 de mayo de 2012) durante una ceremonia en la que el señor Obama otorgó la Medalla de la Libertad _el máximo honor civil en Estados Unidos_, a 13 personalidades entre ellas, y post morten, al señor Jan Karski (1914-2000), un estadounidense de origen polaco que luchó contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Al referirse a la historia del señor Karski, el presidente Obama, habló de "campo de exterminio polaco" en referencia a los campos de concentración nazi en Polonia. Un término que, desde hace años, Polonia ha excluido al referirse al campo de concentración nazi en la ciudad de Auschwitz, así como de otros tenebrosos sitios construidos por los fascistas alemanes para eliminar a miles de personas.
Las palabras de Obama "tocaron a todos los polacos", sostuvo el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en un comunicado divulgado por la cadena CNN. Argumentó que: "No podemos aceptar esas palabras incluso si vienen del líder de una potencia amiga, ya que esperamos diligencia, cuidado y respeto de nuestros amigos en cuestiones de importancia como el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial", subrayó.
Por su parte, el ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, escribió en su Twitter que es "una pena" que la ceremonia para honrar a Karski "se viera ensombrecida por la ignorancia y la incompetencia".
No entiendo el asombro del canciller polaco. ¿Qué podía esperar? La historia de los millones de muertos en la Gran Guerra Patria que llevó a la muerte a 20 millones de soviéticos y otros millones de personas de diferentes nacionalidades ha sido borrada por obra y gracia de Washington. Solo basta recordar, por estos días se conmemora la fecha en el mes de junio, con relación al final de la Segunda Guerra Mundial, los norteamericanos aparecieron como los héroes de aquella conflagración cuando intervinieron al final de la guerra en un frente que se abrió en Normandía. ¿No ha visto las películas de Hollywood el señor Sikorski? ¡Los buenos son los americanos!
Para compensar el error de Obama, el vocero de la Casa Blanca no pudo usar una frase más lapidaria: "no debe hacer olvidar la clara intención de homenajear al señor Karski y a esos valientes ciudadanos que estaban del lado de la dignidad humana frente a la tiranía". Así fue subrayado por el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. En otras palabras, “tierra y pisón” al escabroso asunto. El señor presidente de Estados Unidos puede equivocarse, aunque sus errores sean olvidar la historia y llenar de sangre y luto a muchísimos más millones de personas con las nuevas guerras de exterminio que realiza Washington y su coalición imperial para controlar los recursos naturales de todo el planeta.





   ¿A qué presidente se le ocurre oficializar una ceremonia con un burro?
  
Obama ya tiene varios títulos para el libro de “errores” presidenciales que debe escribirse algún día para que se vean los horrores de quienes dirigieron la potencia imperial más letal del mundo.