martes, 23 de octubre de 2012

La loba ignora la llamada del Halcón en la última yarda por la Casa Blanca



Claudia Rodríguez León
Foto tomada de la Internet

Sumario: Las recientes declaraciones de la congresista Ileana Ros Lethinen con relación al presidente Barack Obama, demuestra que la llamada telefónica que le hiciera el mandatario norteamericano, a su llegada a la Casa Blanca, no tiene ningún efecto con respecto a la convocatoria de trabajar juntos con la promesa de arreciar las presiones del bloqueo contra Cuba. Irán es el plato fuerte entre ambos candidatos y define que, en Estados Unidos, existe un solo partido: el integrado por los círculos del poder.

El candidato republicano Mitt Romney  y el actual presidente Barack Obama han centrado su candidatura en un tema que resulta el eje para ocupar el escaño máximo en la Oficina Oval: la continuidad de la expansión imperial de Estados Unidos por el control de los recursos del Oriente Medio y, como subtema (lo que Washington pretende observar como asunto doméstico) obtener los votos del estado de Florida en el cual se concentra una buena parte de la ultraderecha que sostiene el gobierno oculto desde los círculos de poder (léase Tea Party).
No se puede obviar que el señor Obama es una ficha de cambio. Siempre lo fue. Incluso la llamada telefónica que hiciera a la congresista Ileana Ros Lethinen, establecía su compromiso de arreciar la política de bloqueo genocida contra Cuba y arremeter contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador de manera que pudiera silenciarse cualquier otro proyecto de gobierno popular que pudiera consolidar la principal causa del descalabro de la Alternativa de Libre Comercio para las Américas (ALCA) y la posición asumida por los pueblos del Sur en la pasada Cumbre de las Américas a propósito de la posición asumida por la Casa Blanca contra Cuba en su esfuerzo por mantener el control sobre sus antiguas áreas de influencia en el continente.
Sin embargo, la señora Ros se refirió de forma despectiva con respecto al presidente. Por supuesto, que su candidato a defender es el señor Romney a quien ya se le reserva, de forma explícita, que debe resolver los asuntos de “relaciones” con sus vecinos del Sur, después de la aplastante derrota sufrida por la oposición en Venezuela frente a la propuesta de futuro que consolidó en el poder al mandatario Hugo Chávez y que pudiera repetirse en Ecuador, a pesar de los millones invertidos para una campaña mediática contra el presidente Rafael Correa.
Por su parte, el señor Obama ha lanzado sus dados en la mesa del Pentágono y la apuesta por mantener el apoyo a la oposición en Siria, incluyó la luz verde a la peor de las decisiones: atacar a Irán sin tener en cuenta que la situación puede revertirse en un conflicto de escala regional que implicaría a todo el Oriente Medio y sus consecuencias serían nefastas para el tambaleante sistema vital del planeta después del estallido de los primeros cohetes nucleares.
De manera que se debatió en una universidad de la Florida con el objetivo de que ambos candidatos expresen sus criterios en relación con el próximo destino del mundo en los años que regirá el mandato en la presidencia de Estados Unidos. De modo que el señor Obama no tuvo ningún recato en expresar que  “Estados Unidos sigue siendo indispensable para el mundo”. Y no se ocultó para hacer referencia a Israel como un fuerte aliado en su enfrentamiento a Irán.
Seguidamete habló de “proteger nuesta economía” en cuanto a los suministros de petróleo. Eso significa la guerra.  Sin más dilaciones atacó la estrategia de su contrincante Romney.  ¡Increíble…!  Ambos candidatos hablan de los problemas creados por Estados Unidos en todo el mundo como si fueran sus salvadores, como si el pueblo norteamericano _rehén perpetuo de la política de todas sus administraciones desde la creación de la Unión_ no contara sus propias calamidades en una economía en la cual solo los ricos pueden ser salvados.
El propio Obama expresó que: “gastamos más en el ejército que en diez países (mencionó a Rusia y China entre otros), cuando se explicó su tarea al frente del objetivo principal de Estados Unidos entre la decisión de fortalecer su economía y otorgar mayor cantidad de dinero al presupuesto de defensa del país (léase Complejo Militar Industrial) como una cuestión de seguridad nacional. ¡Asqueante!  ¿No sé de qué seguridad del pueblo de Estados Unidos puede hablar su contraparte Romney?
Pero también resultó asqueante escuchar a los candidatos Barack y Romney, tanto como resulta la presencia de las tropas de la coalición imperial en cualquier parte del mundo.  No obstante, la loba Ileana Ros Lethinen apuesta por el señor Romney, eso representa un punto importante en la ventaja que puede llevarle al señor Barack en cuanto a la campaña por la administración de la Casa Blanca. Los dados ruedan sobre la mesa del Pentágono y la muerte sonríe satisfecha. La amenaza nuclear sobre el Oriente Medio se decide en el incremento del potencial de armas cibernéticas creadas para llevar el conflicto al término buscado por Washington, mientras que la otra guerra mediática se lanza con el apoyo de las agencias de inteligencia para destruir la unión que se percibe entre los pueblos de América Latina.
En su intervención tanto el señor Romney como el presidente Barack, dejaron claro que Irán es la manzana que les llevará a la Oficina Oval sea cuales fueran las consecuencias, ambos hablaron de sanciones contra Teherán, ambos lo hicieron como lo que representan: los más oscuros designios para la vida en el planeta.




sábado, 20 de octubre de 2012

Cultura e independencia en Cuba: pilares de la identidad

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Claudia Rodríguez León

Foto tomada de la Internet

Sumario: La Cultura, en Cuba, está indisolublemente unida al reclamo de soberanía e independencia. Los símbolos patrios contribuyen a perpetuar esos valores que refuerzan la esencia de la identidad en siglos de lucha para lograr el principio martiano: "con todos y para el bien de todos".
 

 Resulta difícil hacer cualquier referencia a la Cultura cubana sin tener en cuenta las fuertes raíces independentistas que signaron el destino de la nación en la temprana fecha en que recoge el primer acto revolucionario el 10 de octubre de 1868, protagonizado por Carlos Manuel de Céspedes, considerado el Padre de la Patria.
Este histórico hecho no solo estableció el inicio de las guerras por la independencia de Cuba, sino que integró a negros y blancos procedentes de dos corrientes culturales diferentes que ya establecían una mezcla mucho más profunda que el mestizaje inevitable en la forja de una nación: se fomentaba el concepto de cubanía a partir de todas las aspiraciones contenidas en hombres y mujeres que consideraron un destino común para llamarle Patria.
Es por esta, entre otras razones, que no se puede hablar de Cultura cubana sin tener en cuenta que el proceso eleccionario, creado a partir de los Órganos del Poder Popular (en 1976) recogían la aspiración de construir un sistema que consolidara las oportunidades expresadas por Martí para la Constitución del país, el 26 de noviembre de 1891, en Tampa, Estados Unidos: “Yo quiero que la ley primera de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.”  Dignidad que fuera defendida por Fidel Castro Ruz, en su alegato de defensa después de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y que selló el destino de la Generación del Centenario con las conquistas obtenidas por Cuba en todos estos años de lucha y de heroísmo protagonizado por el pueblo: garante indiscutible de los logros que se han obtenido a pesar del férreo bloqueo impuesto por todas las administraciones que, en Washington, no han dejado de atacar a nuestro país y causado el dolor que provocan las acciones terroristas y las pérdidas en miles de millones de dólares y carencias generadas por el bloqueo imperialista.
Es por esta razón, entre tantas, que generaciones de cubanos defienden esa identidad cultural y compromiso por la soberanía de nuestra Patria. La deuda con los pueblos africanos _ de donde proviene una gran fuerza integradora de nuestra nacionalidad_, fue saldada con los actos solidarios y la sangre de valiosos cubanos internacionalistas que no solo llevaron al fin del Apartheid, sino a la comprensión de las necesidades libertarias de otros pueblos en el mundo, agobiados por el hambre, la metralla y la voracidad de las naciones que integran la coalición imperial liderada por Estados Unidos.
Precisamente esta confluencia de valores nos lleva a otra referencia que no puede separarse del concepto de nación en momentos que vamos a un proceso electoral donde las urnas son custodiadas por pioneros. Me refiero, específicamente, a las palabras pronunciadas por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, a los intelectuales, y que tuvieron lugar en una reunión celebrada los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional. Cito obligados fragmentos debido a la connotación y actualidad de los mismos, teniendo en cuenta los eventos que vivimos a partir de los cambios que aplica el país bajo la orientación de los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido con respecto a la necesidad de proteger nuestra soberanía e independencia frente a los ataques directos del imperialismo:
“Nosotros hemos sido agentes de esta Revolución, de la Revolución económico-social que está teniendo lugar en Cuba. A su vez esa Revolución económica y social tiene que producir inevitablemente también una Revolución cultural en nuestro País.
(…)
Una de las características de la Revolución ha sido, por eso, la necesidad de enfrentarse a muchos problemas apresuradamente. Y nosotros somos como la Revolución, es decir, que nos hemos improvisado bastante. Por eso no puede decirse que esta Revolución haya tenido ni la etapa de gestación que han tenido otras revoluciones, ni los dirigentes de la Revolución la madurez intelectual que han tenido los dirigentes de otras revoluciones. Nosotros creemos que hemos contribuido en la medida de nuestras fuerzas a los acontecimientos actuales de nuestro País. Nosotros creemos que con el esfuerzo de todos, estamos llevando adelante una verdadera Revolución y que esa Revolución se desarrolla y parece llamada a convertirse en uno de los acontecimientos importantes de este siglo. Sin embargo, a pesar de esa realidad, nosotros que hemos tenido una participación importante en esos acontecimientos, no nos creemos teóricos de las revoluciones ni intelectuales de las revoluciones. Si los hombres se juzgan por sus obras tal vez nosotros tendríamos derecho a considerarnos con el mérito de la obra que la Revolución en sí misma significa. Y sin embargo no pensamos así y creo que todos debiéramos tener una actitud similar, cualesquiera que hubiesen sido nuestras obras. Por meritorias que puedan parecer debemos empezar por situarnos en la posición honrada de no presumir que sabemos más que los demás, de no presumir que hemos alcanzado todo lo que se pueda aprender, de no presumir que nuestros puntos de vista son infalibles y que todos los que no piensen exactamente igual están equivocados. Es decir, que nosotros debemos situarnos en esa posición honrada; no de falsa modestia, sino de verdadera valoración de lo que nosotros conocemos porque si nos situamos en ese punto, creo que será más fácil marchar acertadamente hacia delante, y que si todos adoptamos esa actitud tanto ustedes como nosotros, desaparecerán actitudes personales y desaparecerá esa cierta dosis de personalismo que ponemos en el análisis de los problemas. En realidad, ¿qué sabemos nosotros? Nosotros todos estamos aprendiendo.
(…)
. Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución nada. Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie. Por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la Nación entera, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella”.

Ineludible razón e histórico compromiso para quienes tenemos el privilegio de hablar de cubano y decir identidad, de hablar de democracia y decir: Pueblo.




viernes, 5 de octubre de 2012

Venezuela: El rojo color de la victoria

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Claudia Rodríguez León

Foto tomada de la Internet 
Sumario: La victoria popular que llevará a la victoria del candidato a la presidencia Hugo Chávez, es un acontecimiento histórico que no podrá ser manipulado por los ataques mediáticos de la oposición con el apoyo del gobierno de Estados Unidos.


Nada podrá cambiar lo que ya se ha convertido en acontecimiento histórico en el despertar del pueblo de Venezuela y su determinación a consolidar la victoria del Socialismo del siglo XXI como alternativa para la solución de los graves contrastes que provocan las diferencias generadas por el capitalismo y la agresión imperial en la proyección hegemónica de Washington para controlar el mundo.
Los sectores de la oposición han recibido todo el apoyo de la artillería mediática de los Estados Unidos como si tal agresión pudiera cambiar lo que ya defiende el pueblo bolivariano de Venezuela: la Revolución que ha permitido encontrar un futuro para la Patria y en el cual todos tienen derechos a ser tratados con dignidad en la misma medida que contribuyen a fortalecer las conquistas del Socialismo.
De esta manera las manifestaciones de apoyo popular al Presidente Chávez han demostrado que la victoria del próximo día 7 de octubre no será un hecho casual, sino la consecuencia de un proceso histórico que se apoya en el pensamiento del prócer Simón Bolívar. No se trata de votar por un candidato, sino de ejercer el derecho a ser reconocido como pueblo que es la dimensión en la cual se ha situado irreversiblemente el candidato y Presidente de la República, Hugo Chávez.
El pasado 4 de octubre cerraron las campañas presidenciales 2012, en Venezuela, no obstante las imágenes recogidas en las concentraciones del pueblo confirman la expresión del presidente Chávez  de que “va a ser una gran victoria, la victoria Bolivariana y eso lo tenemos que lograr con los votos, desde muy temprano, todos a votar por el futuro”.
Puntualizó que “en nuestras manos no se va a perder la vida de la patria. Estoy completamente seguro, y sobre todo que en las manos de la juventud no se va a perder el futuro de la patria, por mi parte, yo seguiré con ustedes porque mi próximo de Gobierno comienza el 8 de octubre”.

lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Por qué y sobre qué bases se realizan las elecciones en Cuba? (III)




Claudia Rodríguez León

Foto tomada de la Internet (pendiente)

Sumario: Desde la experiencia llevada a cabo en Matanzas _a partir del año 1974_, el sistema electoral cubano ha demostrado su efectividad al garantizar la representatividad de los intereses del pueblo en las decisiones del Estado. Esta premisa ha permitido el avance de los programas sociales y los planes de desarrollo económico a pesar del impacto causado por el bloqueo estadounidense y pérdidas de un billón de dólares.

La necesidad de consolidar un sistema electoral realmente popular y democrático ha sido una prioridad en Cuba desde la experiencia realizada en Matanzas (en 1974) para la creación de los órganos locales del Poder Popular. Después de casi cuatro décadas resulta imprescindible la constante participación de los ciudadanos en la gestión estatal y de Gobierno en correspondencia con las bases del proceso social Socialista y las condiciones específicas del país.
En este sentido el sistema electoral cubano es auténtico y se fundamenta en la acción conjunta y coordinada del Partido Comunista, los Órganos del Poder, las organizaciones de masas y muy especialmente la Central de Trabajadores de Cuba y los sindicatos, sin interferir, de acuerdo con sus funciones, atribuciones y responsabilidades en la dirección de la sociedad.
En los ataques ciberespaciales contra la Mayor de las Antillas, las agresiones mediáticas _de la prensa al servicio del gobierno norteamericano_,  prioriza la demonización de las elecciones en Cuba, debido a la permanencia del Partido Comunista y su capacidad de influencia como principal garante del cumplimiento de los planes acordados por la dirección del Estado. Sin embargo, el Estado tiene un papel especial muy importe en la administración de la sociedad.
Los delegados del Poder Popular, en todos los niveles de Gobierno, pueden ser reelegidos o revocados de no cumplir sus funciones. De esta forma responden a una esencia popular incomparablemente superior a la de cualquiera de las democracias que se muestran como modelos en el mundo. Otro elemento importante y distintivo se refleja en la no remuneración material como privilegio a quien ocupa esa responsabilidad social. Incluso los delegados mantienen sus ocupaciones laborales lo cual implica un elevado grado de desprendimiento individual y espíritu de sacrificio.
El Periodo Especial que enfrenta Cuba desde el inicio mismo de la década de los noventa (vigente en la actualidad, debido al bloqueo estadounidense), es agudizado por los efectos de una crisis económica internacional que exige enfrentar mayores desafíos para el desarrollo del proceso de construcción del proyecto socialista cubano. No obstante, el pueblo de Cuba ha demostrado su capacidad para mantener su soberanía e independencia al participar en las decisiones de su propio Parlamento sin injerencias ni presiones e influencias extranjeras.

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Por qué y sobre qué bases se realizan las elecciones en Cuba? (II)

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 Claudia Rodríguez León

 Foto tomada de la Internet(pendiente)

 Sumario: En Cuba "... las instituciones representativas socialistas significan la voluntad expresa del pueblo, a través de su voto, una vía por la cual el pueblo no solo está representado por el Estado, sino que de hecho forma parte directamente de dicho Estado y participa directa y sistemáticamente en sus decisiones", expresó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, al iniciarse la experiencia de los Órganos del Poder Popular en la provincia Matanzas.

Con la puesta en práctica de los Órganos del Poder Popular (Matanzas, 1976), se constituía el proceso que definiría la forma de elecciones en Cuba en correspondencia con el principio que encabeza la Carta Magna de nuestro país y mediante la cual se garantiza que las instituciones representativas socialistas expresen la voluntad del pueblo a través del voto como garante del Estado que apoya y le protege su derecho a la participación directa y sistemática de las propuestas y decisiones desde la base hasta la Asamblea Nacional (Parlamento cubano).
Esta participación democrática se extiende a las organizaciones no gubernamentales (ONg) de acuerdo con su papel activo en el desarrollo de todas las esferas de la educación, la economía, las ciencias y la defensa del país, por citar algunos ejemplos. De ahí que uno de los principios básicos de estos órganos de gobierno posibiliten integrarse y realizar su actividad en correspondencia con los principios de la democracia socialista basada en las reglas siguientes:
Todos los órganos representativos de poder del Estado son electivos y renovables; las masas populares controlan la actividad de los órganos estatales, de los diputados, de los delegados y de los funcionarios; Los elegidos tienen el deber de rendir cuenta de su actuación y pueden ser revocados de sus cargos en cualquier momento; Cada órgano estatal desarrolla ampliamente, dentro del marco de su competencia, la iniciativa encaminada al aprovechamiento de los recursos y posibilidades locales y a la incorporación de las organizaciones de masas y sociales a su actividad; Las disposiciones de los órganos estatales superiores son obligatorias para los inferiores; Los órganos estatales inferiores responden ante los superiores y les rinden cuenta de su gestión y se establece el respeto a la libertad de discusión, el ejercicio de la crítica y autocrítica y la subordinación de la minoría a la mayoría rigen en todos los órganos estatales colegiados.
Por supuesto, esta forma de gobierno contribuye a enfrentar los retos de una nación expuesta a los rigores del genocida bloqueo del gobierno de Estados Unidos (por medio siglo) y asegurar la continuidad de los planes de desarrollo imprescindibles en diferentes esferas de la economía del país, incluso en el área de las ciencias con resultados sostenibles en las investigaciones médicas y las producciones biotecnológicas por citar ejemplos.
Otra de las novedades de la dinámica en la participación popular en las decisiones gubernamentales se refleja en la nueva experiencia que se aplica a las recién creadas provincias: Mayabeque y Artemisa (a partir de la división de la antigua provincia La Habana), así como al municipio especial Isla de la Juventud que se integra a la actual provincia La Habana (capital del país y otrora provincia: Ciudad de la Habana).
Luego de las modificaciones adoptadas en 1992, los órganos del Poder Popular, se mantienen estructurados en la Asamblea Nacional  _órgano supremo del poder del Estado y único con potestad constituyente y legislativa en la República_, con su Consejo de Estado, y las Asambleas Provinciales y Municipales, órganos superiores locales del poder del Estado, encargados además de ejercer gobierno dentro del marco que les compete en sus respectivas demarcaciones.

martes, 11 de septiembre de 2012

La Casa Blanca detrás de La Moneda


11 de septiembre de 1973

Claudia Rodríguez León

Foto tomada de la Internet


Sumario: Los nuevos acontecimientos que sacuden a Chile, protagonizados por los estudiantes, demuestran la necesidad de “abrir las grandes Alamedas que profetizó el Presidente Salvador Allende, en su última alocución al pueblo en Radio Magallanes.






Minutos antes del bombardeo al Palacio de la Moneda, el del 11 de septiembre de 1973, el presidente Richard Nixon recibió una llamada del director de la CIA, Richard Helms, donde se precisaba que las fuerzas al mando del general Augusto Pinochet, estaban listas para iniciar el criminal ataque contra la sede del gobierno constitucional de Chile y consumar el asesinato del Presidente Salvador Allende, de hecho previsto. Los traidores sabían que Allende había confirmado mantenerse en su puesto hasta las últimas consecuencias. Así lo hizo.
En Langley, Virginia, los de la CIA precisaban los datos recibidos desde Chile en correspondencia con el siniestro plan que definia inaceptable, para el gobierno de Estados Unidos, las acciones de un gobierno verdaderamente popular que pudiera convertirse en referencia y estimulo para la unidad de la izquierda en el cono sur de nuestra América. Sobre todo tuvieron en cuenta la actitud asumida por Allende en apoyo a los sobrevivientes de la guerrilla comandada por el Che, en Bolivia, vínculo que _unido a la proyección de su gobierno_ establecía pautas para la sucesión de gobiernos antiimperialistas.
Como sucede, en la actualidad con Venezuela, Ecuador y Bolivia, la Casa Blanca conocía la probalidad del triunfo de Allende en las elecciones del 4 de septiembre de 1970 y comenzó a minar desde los sectores de la extrema derecha chilena y de la Democracia Cristiana, opuestos al gobierno de Unidad Popular.
Según declaró Eduardo Contreras, diputado comunista en 1973 y actual abogado de DD.HH., el golpe se fraguó con la participación activa de sectores civiles, como el gremio de camioneros y medios de comunicación, como El Mercurio, cuyo dueño Agustín Edwards, había sostenido una entrevista previa con el presidente Richard Nixon; así como los grupos “ultra, fascistoides (Patria y Libertad), cuyo jefe, Pablo Rodríguez Grez, decano de una universidad, tuvo una enorme responsabilidad en la preparación del golpe.
A las 7: 20 am, el Presidente Allende se dirige a La Moneda, acompañado del Grupo de Amigos del Presidente (GAP) y su guardia personal. Veinte minutos después emite su primer mensaje a la nación a través de Radio Corporación, informando de un levantamiento de la marinería.
La respuesta de los golpistas no se hizo esperar. El teniente coronel Roberto Guillard, lanza la primera proclama militar, por medio de la denominada “Cadena Democrática” formada por Radio Minería y Agricultura, donde emplaza a Allende a dejar su cargo en manos de las Fuerzas Armadas y Carabineros, quienes iniciarán “la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la Patria del yugo marxista, y la restauración del orden y de la institucionalidad (…)” Tal alocución es firmada por Augusto Pinochet Ugarte, por el Ejército; Toribio Merino Castro, por la Armada; Gustavo Leigh Guzmán, por la FACH, y César Mendoza Durán, de Carabineros.
Según Manuel Salazar,  hasta ese momento el Presidente y los dirigentes de la UP creían que podían contar con acciones de respaldo de parte de las FF.AA. y los partidarios del gobierno: “Creían que frente a un golpe iba a reaccionar el general Prats, muchas unidades se iban a levantar en apoyo y que el pueblo, las bases de los partidos, los obreros, empleados, las poblaciones, el aparato público, iban a salir a las calles a defender al gobierno. Ninguna de esas cosas ocurre, salvo contadas excepciones. Cuando escuchan el primer bando, se empiezan a dar cuenta de que las Fuerzas Armadas están unidas a lo largo del país”, indica.
El mensaje del coronel Guillard también daba un ultimátum para quienes se encontraban a esa hora en La Moneda: si no desalojaban antes de las 11, el palacio sería atacado “por aire y por tierra”.
Una vez que el personal abandona el lugar, en su mayoría mujeres y las dos hijas del mandatario –Beatriz e Isabel-, Salvador Allende dirige sus últimas palabras al país por Radio Magallanes – la única emisora pro UP no silenciada a esas alturas-, asegurando, tal como ya se lo había indicado a los golpistas, “que no se rendiría”.
“….mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile!, ¡Viva el pueblo!, ¡Vivan los trabajadores!  Éstas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”, declara Allende, quizás avizorando lo que sucedería en las próximas horas.
La Casa Blanca guardó silencio. 

martes, 4 de septiembre de 2012

"Las FARC han actuado con seriedad", reconoció el presidente de Colombia



Tomado de Cubadebate

El Presidente Juan Manuel Santos ofreció detalles desde la Casa de Nariño acerca de las las conversaciones exploratorias para un diálogo de paz entre su gobierno y las FARC, y anunció el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto en Colombia.
Dijo que se trata de “una posibilidad real” de acabar con el conflicto con las Farc.
También, aseguró que este proceso de paz es diferente porque no repite los errores del pasado y busca acabar con el conflicto con esa guerrilla. “No tiene despejes, no hay cese de operaciones militares”.
El jefe de Estado confirmó que los diálogos comenzarán la primera quincena de octubre en Oslo (Noruega) y luego se trasladarán a Cuba, haciendo énfasis en que habrá plazo de meses.
Habrá una fase exploratoria, otra sin intermediarios y una tercera que consiste en la implementación de lo acordado. “Este acuerdo es diferente a los anteriores por cinco razones”, aseguró.
Habrá una fase exploratoria, otra sin intermediarios y una tercera que consiste en la implementación de lo acordado.
Según dijo, las Farc han actuado con seriedad.
Una hora después de las declaraciones del presidente Juan Manuel Santos sobre los detalles del acuerdo entre las FARC y el Gobierno de Colombia, la guerrilla, con Marcos Calarcá (Mauricio Jaramillo) como vocero, se pronunció sobre el tema desde el Palacio de las Convenciones de Cuba.
El vocero confirmó que las Farc estuvieron en esta primera fase de negociaciones con el Gobierno e hizo la presentación del comandante máximo de esa guerrilla, Rodrigo Londoño Echeverry (Timochenko), quien se pronunció a través de un vídeo.
En el vídeo, Timochenko confirmó que en La Habana los delegados firmaron con Gobierno, el 27 de agosto pasado, el acuerdo para la terminación del conflicto.
“La ampliación de la democracia es una condición para lograr la paz”, dijo, y aseguró que las FARC llegó a la mesa de paz sin rencores.
El comandante máximo de las FARC agradeció y reconoció el apoyo de los gobiernos de Venezuela y de Noruega, así como de Cuba, quienes estuvieron acompañando las conversaciones.
“Se trata de luchar por profundas modificaciones del orden vigente (…) la paz es una cuestión de todos”, aseguró.
Diez años después, “volvemos ahora a una mesa de negociación, reconocidos como iguales, como combatientes militares, reconocidos políticamente y protegidos por los que tanto nos han perseguido”.
Timochenko aseguró que “la consecución de una paz democrática y justa merece afrontar los más difíciles retos. Por encima de ellos, somos optimistas”.
“Estamos convencidos de que las mayorías nacionales impondrán la paz con justicia social”, ha insistido el líder máximo de las FARC y ha pedido que se queden a un margen los guerreristas, los altos mandos militares “deseosos de sangre”, los responsables de “multinacionales que se aprovechan de Colombia”… A todos ellos, dice Timochenko, las FARC “extiende las manos para la reconciliación”.
“No nos levantaremos de la mesa sin haber conseguido el propósito. Hemos jurado vencer y venceremos”, concluyó su alocución.
Se anunció que el jueves 6, a las 10:00 a.m., habrá una rueda de prensa de los delegados de las Farc para las negociaciones.